Acuífero Colgado

Aquel que contiene agua libre por encima del cuerpo principal de agua subterránea y que está separado de ésta por un estrato poco permeable y por una zona no saturada.


Atendiendo al comportamiento hidráulico de las formaciones geológicas, así como a su posición estructural en el terreno, se distinguen tres tipos principales de acuíferos:

  1. Acuíferos libres
  2. Acuíferos confinados
  3. Acuíferos semiconfinados

Acuífero Colgado

Tipos de acuíferos según su funcionamiento hidráulico

Si la capa confinante que se encuentra en el techo del acuífero inferior fuese un acuitardo (en lugar de un acuicludo o acuífugo), entonces dicho acuífero sería semiconfinado.

Los acuíferos libres son aquellos en los que el nivel superior de saturación se encuentra a presión atmosférica. A la superficie piezométrica de un acuífero libre se le denomina superficie freática.

Por esta razón, los acuíferos libres son también conocidos como “acuíferos freáticos”. Por lo tanto, la superficie freática es una superficie “real” que delimita el acuífero libre (por debajo) de la zona vadosa (por encima).

Los acuíferos confinados (o acuíferos cautivos) corresponden a formaciones geológicas permeables, completamente saturadas de agua, confinadas entre dos capas o estratos que podemos asumir como impermeables, ya sean acuífugos o acuicludos.

Los acuíferos semiconfinados corresponden a situaciones similares a las que presentan los acuíferos confinados pero con la particularidad de que el estrato confinante corresponde a un acuitardo, en lugar de a un acuífugo o acuicludo.

Por lo tanto, los acuíferos semiconfinados pueden recibir una cierta recarga, también llamada goteo, a través de la capa semipermeable que los confina.

Por último, se habla de acuíferos colgados (“perched aquifers” en la literatura anglosajona), para hacer referencia a acumulaciones de agua subterránea de escasa continuidad lateral situadas por encima del nivel freático principal.

Este tipo de acuíferos (conocidos vulgarmente como “bolsas de agua”) deberán corresponder, en sentido estricto, a alguno de los tres tipos de acuíferos citados anteriormente. Sin embargo, debido a sus pequeñas dimensiones es habitual clasificarlos por separado.

Los acuíferos colgados son frecuentes en formaciones geológicas detríticas (especialmente de origen aluvial y fluvial) en las que podemos encontrarnos con depósitos (“lentejones”) de materiales poco permeables (limos y arcillas) inmersos en un material granular de mayor permeabilidad.

Con cierta frecuencia, estos acuíferos colgados son los responsables de la alimentación de pequeños manantiales, los cuales, suelen presentar fuertes variaciones estacionales de caudal.

Estas situaciones son relativamente frecuentes en formaciones detríticas en las que, por encima del nivel freático principal existen “lentejones” arcillosos y/o limosos sobre los que se desarrolla un nivel freático local.